Es primordial contar con herramientas y un método que permitan controlar el apriete de manera precisa y fiable. El apriete está presente en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, es una acción que requiere gran rigor, especialmente en la era del control y el seguimiento de la calidad.
Control de torque VS apretar a ojo
Apretar «a ojo» es una práctica, lamentablemente, muy común en la industria. Y es muy arriesgada, porque para que todas las piezas de tu unión atornillada estén perfectamente ensambladas, es necesario conocer con precisión el límite elástico del tornillo y apretar con un método riguroso. Apretar a ojo no garantiza la fuerza de apriete requerida. Así, o bien tu apriete será insuficiente, o será excesivo, lo que puede provocar la rotura del tornillo o de la tuerca y, por ende, dañar la unión. En cualquier caso, esto aumenta el riesgo de fallo, lo cual es peligroso para los usuarios y afecta el rendimiento.
Reducir los riesgos con el control de torque
Reducir este riesgo de rotura es posible con TRAXX.
Nuestros expertos en apriete recomiendan tres pasos para ayudarte a limitar este riesgo:
• Realizar el apriete con una herramienta adecuada a las necesidades: un tensor hidráulico, una llave dinamométrica u otra.
• Con un TRAXX-M2, monitorear la fuerza de apriete que se genera en el perno durante el control en tiempo real. Esta fuerza de apriete se expresa en kiloNewtons. Cuando se alcanza la fuerza óptima, detener el apriete.
Registrar los aprietes realizados, almacenar los datos en el dispositivo TRAXX-M2 y transferir los resultados a tu servidor interno. Así, los datos de apriete quedan guardados (identificación y tipo del tornillo, su fuerza de apriete, la fecha del apriete y la fecha futura del próximo control de mantenimiento).
Controlar el apriete es dominar en todo momento el estado de una unión atornillada.
Puedes tirar tu “apriete a ojo” a la basura.